Hablaré nuevamente del amor...
Hola, voy a escribir en este color rosadito solo para fingir que estoy animada...
estoy durmiendo tarde... anoche, 2am, y duermo mal, si, si es la pensadera, es la conciencia claro, pero esta vez creo que pesa más esta gripa horrorosa que me agarro... estoy jarta e impaciente sintiéndome enferma, aqui entre nos, trato de pensar que no estoy enferma, si, esa es una nueva estrategia de hacerle creer al virus que no me importa que este ahi, total al final yo ganaré y mi sistema inmune estará más fuerte, jeje, y el virus... jajaja..
Pues si, hoy un dia de lab, de un experimento en que por arte de mágia o de un kit poco productivo, taran! el DNA desaparecio, pero ajá! por métodos convencionales, menos costosos, el DNA esta ahí, perfecto... esperaba mi orientadora, para contarle la historia, y me senté a esperar en el computador y asi terminé volviendo a una de las columnas de opinión que leo, leía, con mucha frecuencia en la página del tiempo. Es la columna de Florence Thomas, que me gusta mucho, ella tiene la sensibilidad y la destreza para describir lo que las mujeres sentimos. Y bien, esta vez me sorprendio aun más, es un texto perfecto, que tiene muchas de esas cavilaciones en las que suelo perderme, en lo que con Li llamamos -pensadera alborotada- que últimamente solo anda así, alborotada...
Bueno esa es la introducción para un texto que me encantó... en el que me sentí leida continuamente y el que me dice, putz, no eres la única! otros sienten eso y es eso, es esa busqueda de respuestas en la renovación en conceptos, renovarnos como seres que aman, que trabajan, autonomos: seres actuales, seres que viven y acompañan esos cambios de formas de vida, de esta revolución en la que ajustarse parece dificil cuando ves que lo que quieres parece estar en dos caminos diferentes... Saber que algo entiendes de este caos: ayuda, pero al final como dice Florence, será volar y continuar siendo acrobata
Mujeres: disfruten el texto.
Hombres: Sientan un poquito de nosotras, entiendan, reflexionen, aprendan, actuen... no es tan dificil...
Besos
Pilar Ximena~
Hablaré nuevamente del amor. Tengo la mala costumbre de volver regularmente a él. Porque, si bien es cierto que hemos cambiado aprendiendo a subvertir las viejas metáforas que nos significaban, el amor sigue siendo para la gran mayoría de nosotras un asunto de primera importancia aun cuando ya no es el único centro de gravedad de nuestras vidas como hace un siglo. Lo difícil ahora es componer, es equilibrar nuevas formas de ser en el mundo, a veces contradictorias pero que definen hoy a las mujeres modernas y urbanas. Y después de dos o tres décadas de aprendizaje de nuevas prácticas de sí, el amor sigue ahí. Un amor que debe confrontarse ahora con nuevas y múltiples aspiraciones duramente ganadas y frente a las cuales no hay retrocesos posibles.
Entonces está el amor, pero está el otro amado que obliga a componer con la diferencia; está el amor, pero está la necesidad de realización personal; está el amor, pero está la vida cotidiana que devora el amor; está el amor, pero está el deseo de autonomía, a menudo mortal para la vida de pareja; está el amor, pero está el deseo de hijos que se interpondrán en el dúo amoroso; está el amor, pero está el ejercicio de la ciudadanía; está el amor, pero está la vida laboral o profesional; está el amor, pero está el inaugural deseo femenino de soledad; está el amor heterosexual, pero surgen otras opciones a la esquina del deseo; está el amor, pero están los inconscientes y las historias de cada cual; está el amor, pero están los otros amores del pasado; está el amor, pero está la fragilidad de lo humano; está el amor, pero están sus viejos imaginarios que siguen actuando; está el amor, pero está el odio, tan cerca...
Definitivamente, el advenimiento de una mujer sujeto social, de una mujer sujeto de derechos y de deseo, generadora de palabra, de cultura, de mundos, nos coloca en el centro de difíciles encrucijadas que lo más a menudo tenemos que resolver solas. Ya no podemos sacrificar todo a nombre del amor, ya no queremos seguir con esta cultura del amor que nos definía hace un siglo; una cultura que era portadora de algunas felicidades y de muchas desgracias cuando las mujeres necesitábamos entonces ser amadas para existir.
Ya no, pero equilibrar nuevos deseos, nuevas posibilidades con antiguas nostalgias, hacer el duelo de viejos imaginarios y concepciones románticas del amor para dar entradas a estas inaugurales maneras de significar nuestras existencias, no es fácil ni puede hacerse en una o dos generaciones, más aun cuando sentimos que los hombres que más amamos no han logrado solidarizarse del todo con nosotras. Y esta solidaridad solo podrá generarse cuando ellos asuman que ese nuevo camino emprendido por las mujeres para redefinirse ellas en el amor, representa una oportunidad para plantearse una nueva pregunta relativa a su masculinidad, ya no desde una conciencia de la pérdida de este lugar privilegiado en la ecuación del amor, sino desde la profunda convicción de participar en la construcción de un nuevo pacto amoroso, más fértil desde la equidad y por esto más humano.
Sí, pero mientras logramos convencerlos, tenemos que ser acróbatas y lanzarnos al vacío, sin red. Nos tocó aprender a volar. Y bien, después de todo, no lo hacemos tan mal y, por lo menos, volamos.
Florence Thomas
* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad - Colombia -

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